lunes, 15 de noviembre de 2010

Sonetos de William Shakespeare de evidente sumisión erótica - BDSM


Soneto 57

Esclavo soy, y esclavas son mis horas,
Del arbitrio y afán de tu deseo,
Pues vanas son las horas de mi vida
En que tú no requieres mis servicios.
No me atrevo a llamar lenta la espera
Cuando miro el reloj mientras te aguardo,
Ni a juzgar amargas tus ausencias
Cada vez que despides a tu siervo,
Ni inquiero con preguntas recelosas
Dónde estás, qué haces o discurres.
Melancólico esclavo, en nada pienso
Salvo en ti, y en la ventura de otros.
Tan necio es el amor, que tus caprichos
Acepta dócilmente aunque lo hieras.



Soneto 58

El dios que de ti me ha esclavizado,
Prohibe que vigile tus placeres
O pida cuenta alguna de tus ocios,
Pues tu vasallo soy y te obedezco.
Estando a tu merced, soporto luego
La cárcel soledosa de tu ausencia
Y ofrezco dócilmente ambas mejillas
Sin acusarte de injusticia alguna.
Es tu privilegio ir donde gustes
Y disponer sin trabas de tus horas
Para hacer cuanto quieras, y aun puedes
Indultarte por daños a ti mismo.
Yo espero, aunque esperar sea un infierno;
Actúes bien o mal no he de acusarte.


Psicóloga Alejandra Quintero R.


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