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lunes 19 de noviembre de 2007

Mi experiencia erótica académica en el Metro de Medellín


Cada vez que monto en el metro de la ciudad aprovecho el tiempo leyendo… y ya saben Ustedes lo que leo, erotismo, sexualidad y sexología. Pues bien, me ha parecido más gracioso que intimidante el hecho de que todas aquellas víctimas me miren o miren mis textos con sorpresa pero con ansias de leer aquellas palabras erotico-trasgresoras para sus mentes.

Es muy simple imaginar lo que me pasa. Piense Usted en el Metro de Medellín, ciudad localizada en el país del Sagrado Corazón de Jesús; en un vagón atestado de gente, en una de las sillas, una chica saca de su bolso un libro que se llama: El libro del pene, saca lapicero y regla, abre el libro en la parte separada y empieza a leer. Todos alrededor empiezan a mirar, se mirar y vuelven a mirar el libro, el cual he descubierto, miran de reojo.

Una vez me pasó leyendo el Informe Hite, que un joven seguía la lectura detenidamente casi encima de mí, y antes de bajarse, me preguntó: ¿Cómo se llama el libro y dónde lo compró para ir por él?

Otro día me pasó que iba muy elegantemente vestida en el metro y una muchacha mire que mire, ella se bajó en la estación que le correspondía. Tiempo después me encontré con una amiga, que me dijo que estaba muy cambiada e irreconocible, que una vez iba en el metro y ella me miraba y pensaba, esa mujer se parece a Alejandra, pero no es ella. Antes de bajarse de la estación yo moví el libro y ella vió el título: El libro del pene, entonces pensó: “Esta tiene que ser Aleja”, pero en ese momento salía del metro con urgencia antes de que se cerraran las puertas.

Así que si algún día ven a una mujer con un libro de literatura erótica a la mano, posiblemente estén frente a mi.

(Nota: Espero que hayan más hombres y mujeres que se atrevan a leer contenidos eróticos en el metro, esto es absolutamente favorable, pues incrementa los hábitos de lectura así sea el de los vecinos del lado)

Ver campaña del Metro que promueve la lectura.

martes 16 de octubre de 2007

Mi Eroteca Roja: Cincuenta años de ligera promiscuidad

Quiero compartir con Ustedes una reseña que me envió Taschen, pues me fascina sobremanera la colección erótica de esta casa editorial.


“Remontándonos a 1974, la revolución sexual estaba en plena marcha y la industria del entretenimiento adulto iba camino de convertirse en un gran negocio. Deep Throat creó la primera porno star americana en 1972, pero hacia 1974 Linda Lovelace ya estaba retirada y la industria estaba buscando una nueva diva. Vanessa del Río tenía que haber sido esa diva, pero en 1974 no había estrellas del sexo raciales. Sin inmutarse, Vanessa aceptó todos los papeles que se le ofrecieron porque, increíblemente, estaba más interesada en el sexo que en el propio dinero. Sus fans, admirados por su salvaje sexualidad en la pantalla, hicieron que se convirtiese en un mito y en la primera estrella latina del porno. Retirada desde 1986, Vanessa del Río continúa siendo un icono sexual que va más allá de todos los prejuicios raciales.
Lo que sus fans no saben es que su vida real fue, y sigue siendo, tan salvaje como todo lo que hizo en sus películas.

En este suntuoso volumen de gran tamaño, TASCHEN rinde homenaje a una mujer extraordinariamente honesta, segura de sí misma y sexualmente exuberante. Presentada a través del propio archivo de Vanessa, con sus propias palabras, se trata de una vida escandalosa, perturbadora, divertida e inspiradora. Y porque el papel y la tinta no le hacen justicia a un personaje de semejante grandeza, se incluye un DVD documental de 140 minutos. Para quién todavía no esté convencido, este libro no dejará duda alguna de que no podría haber otra mujer como Vanessa del Río.

Vanessa del Río se limita a un total de 1.500 copias numeradas y firmadas por Vanessa:
1.300 copias de la Edición de Coleccionista
200 copias de la Edición de Arte, con una litografía en acuarela de Vanesa del Río realizada y firmada por el aclamado artista Robert Crumb.”

Gracias a Taschen por sus reseñas.