
Los pantalones han sido considerados una prenda masculina y ni que decir de las cremalleras que permiten develar el adminículo del amor o exaltarlo a la vista. En el siglo 15, en la terminación de la Edad Media y en los inicios del Renacimiento, cuando las braguetas, predecesoras de las cremalleras, eran usadas por la burguesía, además de tener un fin de protección de la estimada genitalia de su propietario, procuraban llamar la atención sobre sus partes que aunque nobles eran viriles y fecundas.
Retrato de Ludovico Capponi. Frick Collections de Nueva York.
El Retrato de Ludovico Capponi de Bronzino, nos muestra como la brageta sobresale orgullosa y llamativa.
La expresión verbal: “Póngase los pantalones” es signo de hombría, vigor y capacidad de afrontar las cosas, paradójicamente cuando uno se los desajusta un poco es cuando mejor se siente. Curiosamente mientras los hombres se deben subir o mantener sujetos los pantalones, las mujeres debemos bajar nuestras faldas para evitar que el viento, partidario de las intensiones masculinas, eleve nuestro vestido y descubra lugares comunes a todas las féminas.
El uso de los pantalones por parte de las mujeres aunque mal visto y sus valientes usuarias fueron calificadas de lesbianas, fue uno de los signos de la liberación femenina. ¿Será que cuando empiece la liberación masculina, recurrirán a la falda?
Lastimosamente el concepto de “género” que la sociedad ha construido es muy categórico y maniqueista, en otras palabras, o se es femenino o masculino, pero no se acepta el hecho que lo masculino involucre elementos femeninos o viceversa, o sea, la sociedad en la que nacimos considera que la vivencias, las particularidades y las diferencias están determinadas por el sexo biológico que supone una obligatoriedad en la identificación de género (femenino o masculino), lo cual conlleva a que antes de reconocernos desde los elementos comunes como seres humanos nos identificamos y categorizamos desde la diferencia: hombre vs mujer, femenino vs masculino.
Les quiero compartir algunas respuestas que me dieron los valientes hombres que usan falda como parte de su uniforme de trabajo.
“A mi no me afecta, pero al prinicipio fue maluco porque me tocó aprender a sentarme como una mujer. Con la falda no me da ni frío ni calor, pero a veces me siento incómodo cuando tengo que subir escalas pues hay gente que se queda mirando como para ver algo pero yo uso boxer por debajo”
“A mi no me han molestado en la calle, los manes (hombres) lo ven a uno raro, incluso unos pelados de un restaurante que queda cerca, nos dijeron que éramos gay por usar falda… Me ha pasado que las mujeres se quedan hablando conmigo por que uso falda y eso ha jugado a mi favor, hay mujeres incluso que me hacen pedidos a la mesa con el ánimo de mirarme caminando con la falda”.
Moraleja: Un hombre con falda no es ni es gay, ni travesti, ni menos hombre, simplemente un Hombre con falda.
Link relacionado:
Comunidad en internet pro hombres con falda.
Psicóloga Alejandra Quintero R.














Me bautizaron Alejandra Quintero y soy psicóloga de la
"Tome asiento querido lector, póngase cómodo. Si desea, puede quitarse los zapatos y antes de empezar a hablar de sexo, ¿qué desea tomar?"




