
(Pobre árbol como sufrirá).

Y en caso de que quieras fehacientemente impregnar al árbol del amor que le tienes a tu pareja, te tengo esta idea:
Los árboles nos brindan el oxígeno que necesitamos para amar al otro.
Como parte de la reflexión ambientalista, ecologista y en contra del calentamiento global, quiero incluir el asunto cultural a través de esta hermosa poesía erótica de
Pierre Louÿs, pues aunque muchos no caigan en cuenta, hasta un árbol es erótico.
(¿Alguna vez el querido amigo Pierre pensó que su poesía erótica iba a ser usaba para campañas ambientalistas?)

EL ÁRBOL
A un árbol, desnuda, subí cierta vez:
la lisa corteza mis muslos asían,
en húmedo musgo fincaba los pies.
Tan alto que, apenas, las hojas mojadas
del sol me cubrían
con sombra discreta,
me puse a horcajadas
en cómoda horqueta
y balanceaba feliz, al desgaire,
los pies en el aire.
De lluvia temprana, besando mi piel
las gotas rodaban del fresco dosel;
de zumo de flores bermejas tenía
las plantas, y el musgo mis brazos cubría.
Y al soplo impetuoso
del viento -al empuje de fuerzas internas-
el árbol hermoso
tremaba de vida...
Lo sentí de pronto, toda estremecida,
y apreté las piernas
y posé, entreabiertos, los labios en llama
sobre la vellosa nuca de la rama.
Pierre Louÿs
Las canciones de Bilitis
(Yo creo que si a la gente le enseñaran a cuidar el medio ambiente con amor y erotismo, no se le olvidarían tan rápido las cosas).
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